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La llegada
El local está lleno y nadie puede atenderle. No pasa nada.
Es viernes noche. Tu cliente se sienta y todo el equipo está en pleno servicio. En vez de esperar a que alguien se acerque con la carta, encuentra un QR discreto sobre la mesa. Lo escanea con la cámara del móvil y ya está dentro: sin descargar ninguna app, sin registrarse, sin dar sus datos.
El problema que eliminaClientes que se levantan y se van porque nadie les atiende en los primeros minutos. La primera impresión ya no depende de cuánta gente tengas en sala.
Lo que gana tu localCada mesa queda atendida al segundo de sentarse, aunque el equipo esté desbordado. Cero clientes perdidos por espera inicial.
2
La carta
La carta completa en su móvil, con fotos y alérgenos
En su pantalla aparece tu carta al momento: fotos de los platos, descripción, precios e información de alérgenos. Si algo está agotado, no aparece. Si hoy hay sugerencia del chef, está destacada. El cliente decide con calma, sin sentirse presionado y sin llamar a nadie para preguntar qué lleva un plato.
El problema que eliminaCartas impresas desactualizadas, tener que explicar los alérgenos mesa por mesa y ofrecer platos que ya no quedan en cocina.
Lo que gana tu localCambias precios y platos al instante y sin reimprimir nada. Las fotos venden por ti: los platos con imagen se piden más y suben el ticket medio.
3
El pedido
Pide desde el móvil y el pedido llega directo a cocina
El cliente elige sus platos y confirma. El pedido viaja directamente a la pantalla de cocina y a la de barra, cada uno con lo suyo: las bebidas a barra, los platos a cocina. Nadie apunta nada en papel, nadie memoriza, nadie transcribe al TPV. Si son varios comensales, cada uno pide desde su propio móvil en la misma mesa.
El problema que eliminaErrores de comanda ("yo pedí sin cebolla"), platos que se devuelven, y los viajes constantes del camarero entre mesa, TPV y cocina.
Lo que gana tu localPedidos exactos, sin pérdidas por platos mal anotados. Tu equipo dedica el tiempo a servir y atender, no a tomar nota y teclear.
4
La preparación
Cocina y barra trabajan en paralelo, sin gritos ni caos
Mientras el cliente charla tranquilo, en cocina ven el pedido ordenado por mesa y hora de entrada, y en barra preparan las bebidas a la vez. Cuando un plato está listo, se marca en pantalla y el camarero lo sabe al momento. Todo el mundo ve lo mismo: qué hay pendiente, qué está en marcha y qué está listo para salir.
El problema que eliminaComandas en papel que se pierden o se manchan, gritos entre sala y cocina, y platos fríos esperando a que alguien se entere de que están listos.
Lo que gana tu localTiempos de servicio más cortos y previsibles. Menos estrés en cocina en hora punta y más rotación de mesa sin contratar a nadie más.
5
El pago
Cada uno paga lo suyo desde el móvil, sin esperar el datáfono
Al terminar, nadie levanta la mano para pedir la cuenta. Cada comensal abre su móvil, ve exactamente lo que ha consumido y elige cómo pagar: en efectivo (el camarero se acerca a cobrar), con datáfono (el camarero acerca el terminal) u online con total libertad. ¿Mesa de ocho que quiere dividir? Ya está dividida: cada uno paga lo suyo, o uno invita al resto si quiere. La transacción tarda segundos y la mesa queda libre.
El problema que eliminaLa espera de la cuenta (el momento más frustrante de la comida), las cuentas divididas a mano y el camarero paseando el datáfono mesa por mesa.
Lo que gana tu localMesas que se liberan varios minutos antes en cada servicio: más rotación en hora punta. Y cero simpas: lo consumido queda pagado o controlado desde el móvil.
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El ticket
El ticket fiscal llega solo a su correo
Nada más pagar, el cliente recibe su ticket en el móvil y decide si quiere enviárselo por correo electrónico. Es un ticket VeriFactu: cumple la normativa de facturación electrónica que ya es obligatoria, y se genera automáticamente sin que nadie en tu equipo haga nada. Sin papel, sin impresora, sin colas en caja.
El problema que eliminaLa preocupación por cumplir con VeriFactu, los rollos de papel térmico y los tickets que el cliente pierde y luego reclama.
Lo que gana tu localCumplimiento fiscal automático en cada venta, sin depender de que nadie se acuerde. Todo queda registrado y ordenado desde el primer día.